Lengua: incidencia en el plan de estudio universitario
José Alejandro Rodríguez Núñez *
La exposición del docente tiene funciones específicas de gran valor potencial: proveer información actualizada sobre investigación y teoría recientes, sintetizar ideas que se encuentren dispersas en la bibliografía, señalar contradicciones y problemas implícitos, adaptar explicaciones a los estudiantes y transmitirles entusiasmo. (Gottschalk y Hjortshoj, 2004: 20-21), citados por Carlino 2005:9
Resumen
La vida académica está determinada, entre otros aspectos, por el uso constante del lenguaje. Ninguna disciplina o área del saber escapa a esta realidad. Hablar, leer, escribir y escuchar constituyen capacidades de uso común y habitual que promueven y facilitan a la vez usos lingüísticos en contextos diversos y específicos. Desde la comprensión y el análisis de un discurso hasta la reconstrucción del mismo, estudiantes y profesores estarán inmersos en el desarrollo continuo de competencias comunicativas e intelectuales que les permitan interactuar dialógica y adecuadamente en los diferentes espacios discursivos inherentes a una determinada asignatura. En efecto, se espera que el desarrollo de procesos de comprensión y producción discursiva no quede reservado exclusivamente al profesor o profesora de Lengua Española, como ha sucedido tradicionalmente.
Palabras clave: capacidades básicas del lenguaje, género discursivo, procesos de comprensión y producción escrita, intención comunicativa.
Leer, escribir, hablar y escuchar constituyen cuatro capacidades básicas que ponen de manifiesto el uso del lenguaje por parte del sujeto en diferentes contextos y situaciones, a través de los distintos géneros discursivos en que se recrean los procesos de comunicación tanto oral como escrito. Son estas capacidades las que permiten un uso concreto y específico de la lengua, en respuesta a una necesidad e intención comunicativa en distintos ambientes o espacios. Uno de ellos lo constituye la universidad. Pero, ¿qué sucede cuando los usos lingüísticos no satisfacen las demandas comunicativas por no ser los más adecuados?
Las repercusiones derivadas de la interrogante anterior podrían generar otras cuestionantes. Paula Carlino (2005) emite las siguientes interrogantes al respecto: ¿Por qué los estudiantes no participan en clase? ¿Por qué leen tan poco la bibliografía? ¿Por qué al escribir muestran haber comprendido mal las consignas?
Y si trasladamos los usos lingüísticos al contexto habitual o cotidiano, Sánchez Lobato (2005) cuestionaría el desempeño académico de los futuros profesionales: ¿Sabe escribir un informe, una carta, el acta de una reunión o un proyecto? ¿Sabe cómo tomar apuntes, contestar a una pregunta de examen o preparar su curriculum? ¿Sabe redactar una carta de reclamación, presentar una instancia, dirigirse a la Administración o componer una invitación?
En efecto, a juicios de María Cristina Martínez (2004) la intervención pedagógica deberá centrarse principalmente en la búsqueda de una toma de conciencia gradual sobre los niveles estructurales del texto para aumentar el conocimiento sobre los recursos textuales que ofrece el lenguaje. Se espera, entonces, que cada docente, desde la disciplina que imparte, planifique y promueva procesos inferenciales pertinentes en los distintos momentos o espacios del proceso de enseñanza y aprendizaje del estudiante, en calidad de lector o escritor de textos a los que habrá de enfrentar en sus respectivas disciplinas o áreas del saber.
Lo planteado hasta el momento tendría razón de ser cuando Ana Camps (2003) sostiene que las actividades de lectura y escritura propuestas en las distintas áreas del conocimiento son por lo general actividades centradas en el control de la adquisición de determinados saberes propios de una asignatura o disciplina determinada: tomar notas o apuntes a partir de las explicaciones del profesor, resumir lecciones o lecturas, completar cuestionarios o fichas de trabajo, elaborar esquemas de presentación, etc.
Sin embargo, hemos sido testigos del elevado porcentaje de universitarios que manifiesta dificultades en los trabajos de producción de resenciones de texto, asimismo en ejercicio de análisis; y, por supuesto, en la elaboración de su trabajo final de grado.
En definitiva, leer y escribir en la cultura universitaria, desde las distintas áreas del saber, es el recurso esencial con que cuenta el estudiante para planificar sus tareas, explicar lo que ha comprendido como producto de los estudios y finalmente aplicar los conocimientos a la solución de sus problemas académicos y profesionales
Por consiguiente, conscientes de la incidencia de la lengua y sus usos en los distintos eventos comunicativos, urge una alfabetización académica que incluya además del estudiantado, al profesorado. Dicha alfabetización estaría referida al conjunto de nociones y estrategias necesarias que coadyuven a alcanzar la participación adecuada en actividades analíticas y productivas de textos que se requieren para aprender, a partir de las distintas disciplinas o asignaturas que habrá de cursar el estudiantado.
*Magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza del Español. Profesor a tiempo completo del Departamento de Lingüística Aplicada de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Recinto Santo Tomás de Aquino.
Referencias bibliográficas
Camps, A. (2003) Secuencias didácticas para aprender a escribir. Barcelona: Graò.
Carlino, P. (2005) Escribir, leer y aprender en la universidad. Argentina: Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A.
Martínez, M.C. (2004) Estrategias de lectura y escritura de textos. Cali:Universidad del Valle.
Sánchez, J. (2005) Saber escribir. Madrid: Instituto Cervantes.
En este blog, estudiantes y profesores encontrarán informaciones actualizadas concernientes al campo linguistico. Asimismo, tendrán la oportunidad de interactuar con el autor, a través de comentarios, análisis, reflexiones, entre otros.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Academia Dominicana de la Lengua presenta Nueva Gramática de la Lengua Española
Por José A. Rodríguez
El pasado martes 9 de febrero la Academia Dominicana de la Lengua y el Grupo Planeta presentaron al país “La Nueva Gramática de la Lengua Española”. Al acto, que tuvo lugar en la Casa de las Academias, asistieron destacados académicos del mundo de las letras, tanto nacionales como internacionales.
En la mesa principal estuvieron presentes los señores Bruno Rosario Candelier, Director de la Academia Dominicana de la Lengua; José Calafell, en representación del Grupo Planeta; Roxanna Maro, maestra de ceremonia del evento, así como los académicos intelectuales Ramón Emilio Reyes, Manuel Núñez, Federico Henríquez Grateráux y Guillermo Pérez.
Luego de las palabras de bienvenida, a cargo de la Lic. Roxanna Maro, miembro correspondiente de la Academia, el señor José Calafell, en representación del Grupo Planeta y de la Editorial Espasa Calpe, destacó el arduo esfuerzo y participación de las distintas comisiones organizadas en los diferentes países que conforman las veintidós academias de la lengua en el mundo, para que esta obra sea hoy una realidad.
Por su parte, Ramón Emilio Reyes, quien tuvo a su cargo “Los aportes dominicanos a la Nueva Gramática”, valoró la presencia de criterios lingüísticos presentes en esta obra, así como la propiedad con que se abordan los conceptos. Asimismo, resaltó el rigor científico puesto de manifiesto en esta Nueva Gramática.
Manuel Núñez, por su parte, en su intervención sobre “La Gramática y el Español en Santo Domingo” destaca la incorporación al sistema lingüístico de las distintas disciplinas y áreas del conocimiento, las cuales de alguna manera contribuyen a la armonía idiomática, según Núñez. En ese sentido, valora la aceptación de las distintas posibilidades de usos de la lengua, registradas en esta obra, que a diferencia de la anterior gramática, tales usos eran excluidos.
En su intervención, Federico Henríquez Grateráux, quien tiene a su cargo la disertación acerca de “La Gramática y los Hablantes Cultos” destaca los aportes de insignes poetas, pensadores y escritores, quienes a través de sus producciones enriquecen el lenguaje. Grateráux reconoce que si bien es cierto la lengua la hace el pueblo, son los escritores quienes ponen de manifiesto el carácter intelectual de la lengua.
Llegado el turno al señor Guillermo Pérez Castillo, en cuya intervención trata acerca de “La Gramática y la Normativa”, es resaltada la innovadora visión con que se crea esta Nueva Gramática, teniendo en cuenta criterios lingüísticos que a juicios de Pérez han ido cambiando desde la puesta en circulación de la anterior gramática que data desde el año 1932.
Las palabras finales del evento estuvieron a cargo del Director de la Academia, el doctor Bruno Rosario Candelier. En sus palabras, Rosario Candelier expresa su satisfacción al ver hecho realidad el resultado de once años de trabajo arduo por parte de las veintidós academias de la Lengua Española, cuya misión, entre otras, consiste en fijar las normas lingüísticas para todos los hispanohablantes. Asimismo, agradece la colaboración del lingüista Ignacio Bosque, autor de cada capítulo de esta obra, quien para don Bruno se convierte en el segundo Nebrija.
Pero la mayor satisfacción, sin dudas, expresa el Director de la Academia Dominicana de la Lengua, es el hecho de ser la primera vez que se redacta una gramática a partir de los hablantes de nuestra lengua, lo que constituye una representación de nuestra manera peculiar del uso idiomático, en que se toma muy en cuenta el uso adecuado a través de la organización oportuna del pensamiento.
Antes de finalizar su intervención, Rosario Candelier destaca algunas de las características de esta Nueva Gramática publicada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua, presentada a la nación dominicana en este gran evento. Las características referidas son las siguientes: sintetiza el pensamiento de los grandes pensadores que han reflexionado sobre la lengua (entre ellos intelectuales dominicanos: Andrés L, Mateo, Henríquez Grateráux, Rosario Candelier, Juan Bosch, entre otros); ahonda en la razón interna de las estructuras profundas; Argumenta razonadamente sobre aspectos lingüísticos (privilegia la razón, no la imposición de reglas); emplea ejemplos sobre hechos lingüísticos de todo el mundo hispánico, de manera especial de autores actuales; hace acopio de textos de autores ejemplares de diferentes países, ilustrando su realidad idiomática (hablar, leer y escribir desde la propia lengua).
Notas:
* La Nueva Gramática de la Lengua Española ya está a la venta en Librería Cuesta. Su precio es de RD$7000.00 (siete mil pesos)
* La Academia Dominica de la Lengua está diseñando un manual que contendrá un esbozo de los aspectos más relevantes de esta Nueva Gramática.
Por José A. Rodríguez
El pasado martes 9 de febrero la Academia Dominicana de la Lengua y el Grupo Planeta presentaron al país “La Nueva Gramática de la Lengua Española”. Al acto, que tuvo lugar en la Casa de las Academias, asistieron destacados académicos del mundo de las letras, tanto nacionales como internacionales.
En la mesa principal estuvieron presentes los señores Bruno Rosario Candelier, Director de la Academia Dominicana de la Lengua; José Calafell, en representación del Grupo Planeta; Roxanna Maro, maestra de ceremonia del evento, así como los académicos intelectuales Ramón Emilio Reyes, Manuel Núñez, Federico Henríquez Grateráux y Guillermo Pérez.
Luego de las palabras de bienvenida, a cargo de la Lic. Roxanna Maro, miembro correspondiente de la Academia, el señor José Calafell, en representación del Grupo Planeta y de la Editorial Espasa Calpe, destacó el arduo esfuerzo y participación de las distintas comisiones organizadas en los diferentes países que conforman las veintidós academias de la lengua en el mundo, para que esta obra sea hoy una realidad.
Por su parte, Ramón Emilio Reyes, quien tuvo a su cargo “Los aportes dominicanos a la Nueva Gramática”, valoró la presencia de criterios lingüísticos presentes en esta obra, así como la propiedad con que se abordan los conceptos. Asimismo, resaltó el rigor científico puesto de manifiesto en esta Nueva Gramática.
Manuel Núñez, por su parte, en su intervención sobre “La Gramática y el Español en Santo Domingo” destaca la incorporación al sistema lingüístico de las distintas disciplinas y áreas del conocimiento, las cuales de alguna manera contribuyen a la armonía idiomática, según Núñez. En ese sentido, valora la aceptación de las distintas posibilidades de usos de la lengua, registradas en esta obra, que a diferencia de la anterior gramática, tales usos eran excluidos.
En su intervención, Federico Henríquez Grateráux, quien tiene a su cargo la disertación acerca de “La Gramática y los Hablantes Cultos” destaca los aportes de insignes poetas, pensadores y escritores, quienes a través de sus producciones enriquecen el lenguaje. Grateráux reconoce que si bien es cierto la lengua la hace el pueblo, son los escritores quienes ponen de manifiesto el carácter intelectual de la lengua.
Llegado el turno al señor Guillermo Pérez Castillo, en cuya intervención trata acerca de “La Gramática y la Normativa”, es resaltada la innovadora visión con que se crea esta Nueva Gramática, teniendo en cuenta criterios lingüísticos que a juicios de Pérez han ido cambiando desde la puesta en circulación de la anterior gramática que data desde el año 1932.
Las palabras finales del evento estuvieron a cargo del Director de la Academia, el doctor Bruno Rosario Candelier. En sus palabras, Rosario Candelier expresa su satisfacción al ver hecho realidad el resultado de once años de trabajo arduo por parte de las veintidós academias de la Lengua Española, cuya misión, entre otras, consiste en fijar las normas lingüísticas para todos los hispanohablantes. Asimismo, agradece la colaboración del lingüista Ignacio Bosque, autor de cada capítulo de esta obra, quien para don Bruno se convierte en el segundo Nebrija.
Pero la mayor satisfacción, sin dudas, expresa el Director de la Academia Dominicana de la Lengua, es el hecho de ser la primera vez que se redacta una gramática a partir de los hablantes de nuestra lengua, lo que constituye una representación de nuestra manera peculiar del uso idiomático, en que se toma muy en cuenta el uso adecuado a través de la organización oportuna del pensamiento.
Antes de finalizar su intervención, Rosario Candelier destaca algunas de las características de esta Nueva Gramática publicada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua, presentada a la nación dominicana en este gran evento. Las características referidas son las siguientes: sintetiza el pensamiento de los grandes pensadores que han reflexionado sobre la lengua (entre ellos intelectuales dominicanos: Andrés L, Mateo, Henríquez Grateráux, Rosario Candelier, Juan Bosch, entre otros); ahonda en la razón interna de las estructuras profundas; Argumenta razonadamente sobre aspectos lingüísticos (privilegia la razón, no la imposición de reglas); emplea ejemplos sobre hechos lingüísticos de todo el mundo hispánico, de manera especial de autores actuales; hace acopio de textos de autores ejemplares de diferentes países, ilustrando su realidad idiomática (hablar, leer y escribir desde la propia lengua).
Notas:
* La Nueva Gramática de la Lengua Española ya está a la venta en Librería Cuesta. Su precio es de RD$7000.00 (siete mil pesos)
* La Academia Dominica de la Lengua está diseñando un manual que contendrá un esbozo de los aspectos más relevantes de esta Nueva Gramática.
Lengua y sociedad
Por José Alejandro Rodríguez Núñez
Hablar, leer, escribir y escuchar constituyen cuatro capacidades básicas que ponen de manifiesto el uso del lenguaje. Es sabido que no todos los usuarios de la lengua, en este caso el español, han desarrollado estas capacidades. Es el caso de los iletrados o analfabetos, cuyos procesos comunicativos quedan reservados a hablar y escuchar. No significa esto que quienes hayan desarrollado el código escrito de la lengua (leer y escribir) estén en óptimas condiciones de emitir un uso lingüístico adecuado que les permita tomar decisiones oportunas para desarrollar satisfactoriamente sus demandas comunicativas, en función de su intención o propósito.
Consciente de esta realidad, propósitos, contenidos y estrategias presentes en el Diseño Curricular vigente de Lengua Española, cuya fundamentación teórico-metodológica para el aprendizaje y la enseñanza de la lengua descansa en el enfoque comunicativo y textual, están orientados al desarrollo de cuatro competencias o habilidades para la vida: Comprensión oral (escucha) destinada a la habilidad de comprender diferentes tipos de textos orales en diversas situaciones de comunicación. Producción oral (habla), destinada a la habilidad de comunicar ideas, pensamientos, sentimientos y experiencias, tomando en cuenta, durante y después del proceso, el nivel de comprensión de los interlocutores. Comprensión lectora (lectura), destinada a la habilidad de comprender en todos los niveles (literal, semántico, analítico y crítico) diferentes tipos de textos escritos. Producción escrita, destinada a la habilidad de expresarse adecuadamente en forma escrita, siguiendo estrategias para la producción, con conciencia del proceso de escritura y de la estructura de los textos.
Cada una de las competencias referidas anteriormente incluye a su vez el desarrollo de capacidades inherentes a los procesos de planificación y selección de los contenidos: capacidad discursiva, basada en la elección de discursos apropiados y pertinentes a las intenciones y necesidades comunicativas del sujeto; capacidad textual, destinada a la articulación e interpretación de textos; capacidad lingüística, referida al conocimiento y saber lingüístico que posee el sujeto, en lo que respecta al léxico y a la gramática; capacidad pragmática, relativa al uso estratégico del lenguaje, conforme al contexto en que se manifiesta el mensaje, y finalmente, capacidad sociocultural, referida al uso de lengua a partir de determinados marcos de conocimiento, propios de una comunidad de hablantes.
En efecto, la selección de contenidos en todos los grados y niveles para el área de Lengua Española estará orientada al desarrollo de habilidades que respondan a las necesidades y situaciones comunicativas de los sujetos en distintos escenarios de la sociedad, de cara al siglo XXI. Para esto se pretende que el educando cada vez esté más consciente de los procesos de uso de su lengua materna, el español.
Por José Alejandro Rodríguez Núñez
Hablar, leer, escribir y escuchar constituyen cuatro capacidades básicas que ponen de manifiesto el uso del lenguaje. Es sabido que no todos los usuarios de la lengua, en este caso el español, han desarrollado estas capacidades. Es el caso de los iletrados o analfabetos, cuyos procesos comunicativos quedan reservados a hablar y escuchar. No significa esto que quienes hayan desarrollado el código escrito de la lengua (leer y escribir) estén en óptimas condiciones de emitir un uso lingüístico adecuado que les permita tomar decisiones oportunas para desarrollar satisfactoriamente sus demandas comunicativas, en función de su intención o propósito.
Consciente de esta realidad, propósitos, contenidos y estrategias presentes en el Diseño Curricular vigente de Lengua Española, cuya fundamentación teórico-metodológica para el aprendizaje y la enseñanza de la lengua descansa en el enfoque comunicativo y textual, están orientados al desarrollo de cuatro competencias o habilidades para la vida: Comprensión oral (escucha) destinada a la habilidad de comprender diferentes tipos de textos orales en diversas situaciones de comunicación. Producción oral (habla), destinada a la habilidad de comunicar ideas, pensamientos, sentimientos y experiencias, tomando en cuenta, durante y después del proceso, el nivel de comprensión de los interlocutores. Comprensión lectora (lectura), destinada a la habilidad de comprender en todos los niveles (literal, semántico, analítico y crítico) diferentes tipos de textos escritos. Producción escrita, destinada a la habilidad de expresarse adecuadamente en forma escrita, siguiendo estrategias para la producción, con conciencia del proceso de escritura y de la estructura de los textos.
Cada una de las competencias referidas anteriormente incluye a su vez el desarrollo de capacidades inherentes a los procesos de planificación y selección de los contenidos: capacidad discursiva, basada en la elección de discursos apropiados y pertinentes a las intenciones y necesidades comunicativas del sujeto; capacidad textual, destinada a la articulación e interpretación de textos; capacidad lingüística, referida al conocimiento y saber lingüístico que posee el sujeto, en lo que respecta al léxico y a la gramática; capacidad pragmática, relativa al uso estratégico del lenguaje, conforme al contexto en que se manifiesta el mensaje, y finalmente, capacidad sociocultural, referida al uso de lengua a partir de determinados marcos de conocimiento, propios de una comunidad de hablantes.
En efecto, la selección de contenidos en todos los grados y niveles para el área de Lengua Española estará orientada al desarrollo de habilidades que respondan a las necesidades y situaciones comunicativas de los sujetos en distintos escenarios de la sociedad, de cara al siglo XXI. Para esto se pretende que el educando cada vez esté más consciente de los procesos de uso de su lengua materna, el español.
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