viernes, 17 de diciembre de 2010

Lengua y sociedad

Por José Alejandro Rodríguez Núñez

Hablar, leer, escribir y escuchar constituyen cuatro capacidades básicas que ponen de manifiesto el uso del lenguaje. Es sabido que no todos los usuarios de la lengua, en este caso el español, han desarrollado estas capacidades. Es el caso de los iletrados o analfabetos, cuyos procesos comunicativos quedan reservados a hablar y escuchar. No significa esto que quienes hayan desarrollado el código escrito de la lengua (leer y escribir) estén en óptimas condiciones de emitir un uso lingüístico adecuado que les permita tomar decisiones oportunas para desarrollar satisfactoriamente sus demandas comunicativas, en función de su intención o propósito.

Consciente de esta realidad, propósitos, contenidos y estrategias presentes en el Diseño Curricular vigente de Lengua Española, cuya fundamentación teórico-metodológica para el aprendizaje y la enseñanza de la lengua descansa en el enfoque comunicativo y textual, están orientados al desarrollo de cuatro competencias o habilidades para la vida: Comprensión oral (escucha) destinada a la habilidad de comprender diferentes tipos de textos orales en diversas situaciones de comunicación. Producción oral (habla), destinada a la habilidad de comunicar ideas, pensamientos, sentimientos y experiencias, tomando en cuenta, durante y después del proceso, el nivel de comprensión de los interlocutores. Comprensión lectora (lectura), destinada a la habilidad de comprender en todos los niveles (literal, semántico, analítico y crítico) diferentes tipos de textos escritos. Producción escrita, destinada a la habilidad de expresarse adecuadamente en forma escrita, siguiendo estrategias para la producción, con conciencia del proceso de escritura y de la estructura de los textos.

Cada una de las competencias referidas anteriormente incluye a su vez el desarrollo de capacidades inherentes a los procesos de planificación y selección de los contenidos: capacidad discursiva, basada en la elección de discursos apropiados y pertinentes a las intenciones y necesidades comunicativas del sujeto; capacidad textual, destinada a la articulación e interpretación de textos; capacidad lingüística, referida al conocimiento y saber lingüístico que posee el sujeto, en lo que respecta al léxico y a la gramática; capacidad pragmática, relativa al uso estratégico del lenguaje, conforme al contexto en que se manifiesta el mensaje, y finalmente, capacidad sociocultural, referida al uso de lengua a partir de determinados marcos de conocimiento, propios de una comunidad de hablantes.

En efecto, la selección de contenidos en todos los grados y niveles para el área de Lengua Española estará orientada al desarrollo de habilidades que respondan a las necesidades y situaciones comunicativas de los sujetos en distintos escenarios de la sociedad, de cara al siglo XXI. Para esto se pretende que el educando cada vez esté más consciente de los procesos de uso de su lengua materna, el español.

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